domingo, 23 de noviembre de 2025

 

La tiranía de las etiquetas

Hoy me gustaría hablar de algo que todos usamos a diario, pero que puede llegar a ser muy peligroso: el uso de las etiquetas.

No me refiero a las del supermercado que nos dicen si la leche es entera o desnatada. Hablo de las etiquetas silenciosas, esas que nos colgamos a nosotros mismos, y las que “regalamos” a nuestros compañeros, familia, pareja, e incluso, a nuestros hijos. Una etiqueta de producto informa, una personal, casi siempre, limita.

Está claro que clasificar es útil. Si no etiquetáramos y referenciáramos las cosas, el mundo sería un poco caótico. El problema aparece cuando aplicamos esa lógica de clasificación a las personas. Es aquí cuando corremos el riesgo de que una simple palabra se convierta en un código de identidad que nos acompañe como un lastre para el resto de nuestra vida.


La Trampa del Liderazgo Fácil y el efecto negativo

En el trabajo, es automático. Casi sin querer, enseguida identificamos a “el resolutivo”, “el positivo”, “el que siempre está de buen humor”. Hasta aquí, bien.

El verdadero problema comienza con el lado B de las etiquetas: “el gruñón”, “el nubarrones”, “el que no se entera”, y una de las más peligrosa de todas, “el tóxico”. ¡Cuidado! Al poner una de estas, no estamos ayudando nada. De hecho, es todo lo contrario.

 Al etiquetar a alguien, estamos reduciendo su identidad a nuestra percepción sesgada y momentánea de su comportamiento. Es cierto que hay veces, o mejor dicho muchas veces que nuestra percepción de los hechos nos parece cristalina y por tanto nos convertimos en máquinas expendedoras de etiquetas certificadas, somos tan buenos juzgando que a cada uno le damos lo suyo y nos quedamos tan tranquilos. ¡Listo!, ya tenemos al equipo liderado y clasificado … Pero nada más lejos de la realidad. En esencia, con el uso de etiquetas, estamos negando la posibilidad de que nuestros equipos evolucionen o cambien. El potencial queda sepultado bajo el peso de nuestro juicio.

 

🔑 El Peligro Oculto: Las Etiquetas Positivas

Y aquí viene algo que no siempre vemos, pero que también es muy importante. Las etiquetas positivas también tienen su peligro, es decir, también atan.

Cuando te asignan, por ejemplo, el rol de “resolutivo” o “imprescindible”, de alguna manera empiezas a sentir cierta presión. Te sientes en la obligación de estar siempre a la altura de esa expectativa. Un error no es un simple error, se convierte en una traición a esa etiqueta. Esto puede llegar a generar una autoexigencia desmedida que irá creciendo conforme te vayan reforzando tu nuevo título. De aquí al agotamiento, estrés, burn out, síndrome del impostor o el miedo a fallar entre otros, hay un paso.

En el fondo, una etiqueta positiva es una jaula de oro. Ofrece reconocimiento, sí, pero a costa de la libertad de ser simplemente humano, con sus errores y sus días malos.

 

💣 La Consecuencia: El Efecto Pigmalión en Acción

El hecho de reducir la identidad de un compañero o colaborador a una etiqueta trae consigo una consecuencia poderosa y, a menudo, destructiva en el liderazgo: es lo que se conoce como Efecto Pigmalión o la profecía autocumplida.

Básicamente funciona así: tu creencia o juicio (la etiqueta) se proyecta sobre la otra persona, y el comportamiento de esa persona se pliega (a menudo, inconscientemente) para cumplir esa expectativa. En otras palabras, al etiquetar a los miembros de tu equipo, tus juicios acaban implantándose en su comportamiento. Tu percepción se convierte en su realidad.

 

🔑 Conclusiones y recomendaciones

Enfócate en el comportamiento y no tanto en la persona. Evita usar frases que empiecen con “Tú eres …”. Mejor describe la acción específica que has observado.  Por ejemplo, en lugar de decir “Manuel es desorganizado” puedes decir “he observado que el informe que me has enviado no contiene lo que acordamos”. Aquí estaríamos separando la identidad de la acción, emitiendo una crítica constructiva y que seguramente, ayudará más a solucionar el problema.

 

Como líder, es importante saber reconocer el peligro de las etiquetas positivas (“el perfecto”, “el resolutor”, etc), ya que pueden llegar a generar una autoexigencia muy poco sostenible y totalmente contraproducente. Nuestro rol como líderes debería ser validar el esfuerzo por encima del resultado perfecto. Un error no anula el valor de tus colaboradores; solo significa que días malos tenemos todos. Al fomentar esta perspectiva, reducimos el miedo al fracaso, promovemos la innovación y prevenimos temas más serios como el estrés crónico y burnout.

 

Lidera con curiosidad, no con sentencias. Cuando un colaborador no cumpla con una expectativa, utiliza preguntas abiertas en lugar de asumir el motivo (“está desganado”). Pregunta por ejemplo “¿Qué te está impidiendo avanzar con esta tarea?”.

 

🔗 Aplicación en el Mundo Personal

Las etiquetas no se quedan dentro de la oficina. También se aplican en nuestras relaciones personales donde pueden sabotear relaciones e incluso sembrar creencias limitantes que, en el caso de los niños, pueden llegar a condicionar el desarrollo de su potencial.

La clave está en el lenguaje. Empieza a dejar de utilizar frases que atacan la identidad. Por ejemplo, cambia el juicio "Eres un egoísta" por una descripción del comportamiento y su efecto: "Con ese comportamiento das a entender que solo piensas en ti."

En resumen, la invitación es clara: desconfía de cualquier atajo mental que intente reducir la complejidad humana a una sola palabra. El verdadero arte del liderazgo (y de la vida personal) reside en la capacidad de ver a las personas, incluyéndonos a nosotros mismos, no como fotos fijas, sino como seres en un proceso continuo de cambio y evolución. Al romper con la tiranía de las etiquetas, abrimos el espacio para el crecimiento y la evolución, que es donde reside el verdadero potencial.

 

Y tú, ¿qué etiquetas sueles utilizar más en el trabajo o en tu vida personal? ¿Las negativas o las supuestamente positivas? Ya sabes que ninguna de ellas es una buena aliada.

Te leo en los comentarios y te respondo

 

Si quieres ir un paso más allá y avanzar en el liderazgo de tus equipos o en tu desarrollo personal, no dudes en contactarme: ✉️ rdepablo.coach@gmail.com

  Equipos con talento … que sin embargo no funcionan Después de más de dos décadas liderando entornos tecnológicos, he observado una parad...